La Primera Crisis Política: Se Agudizan las Contradicciones al Interior de la PCM / Por Alberto Segura


Tras la derrota electoral del 2006, el “Partido Nacionalista Peruano” (PNP) consiguió posicionarse como la única propuesta reformista del país con apoyo popular. Para las siguientes elecciones generales, el PNP intentó corregir errores: Consiguió su propia inscripción electoral, estableció alianzas con la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP), partidos de izquierda —exceptuando al “Movimiento Nacional de Izquierda” (MNI)— y un grupo de 26 intelectuales izquierdistas con experiencia política conocidos como los “Ciudadanos por el Cambio[1]”. El resultado de estas alianzas fue el nacimiento de la “Gran Alianza Nacionalista” o simplemente “Gana Perú”. Este proyecto político autodenominado “la gran transformación” llevó a Ollanta Humala a liderar las elecciones generales del 2011 (con el 31.7% de votos válidos) frente a la candidata conservadora Keiko Fujimori (quien obtuvo el 23.5%); como ninguno obtuvo mayoría simple, se hizo necesario pasar a una segunda vuelta electoral.

De “La Gran Transformación” a “La Hoja de Ruta”
Ante la experiencia de la derrota en el balotaje del 2006, “Gana Perú” optó por ampliar la coalición, incluyendo a “Perú Posible” (PP) en un intento por alejar los fantasmas del radicalismo que los sectores conservadores habían proyectado en su propuesta. Dejaron de lado su plan de gobierno reformista, optando por una “hoja de ruta” que prometía un gobierno de concertación, donde el “crecimiento con inclusión” era la sustancia que unificaba la nueva coalición de centro-izquierda. Con esta nueva propuesta, Ollanta Humala obtuvo el 51.4% de votos válidos, consiguiendo así llegar a Palacio de Gobierno. Procurando gobernabilidad, el ahora presidente Humala, buscó el respaldo de los siempre conservadores representantes del poder económico corporativo —desde la Sociedad Minera, hasta la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP)—. Con este objetivo, nombró a ex operadores del Banco Mundial en puestos clave: Miguel Castilla como Ministro de Economía y Finanzas (MEF) y a Julio Velarde como presidente del Banco Central de Reserva (BCR). Tiene sin embargo, otros ministros vinculados a sectores conservadores: René Cornejo en el Ministerio de Vivienda, Carlos Paredes en Transportes y Comunicaciones (MTC), Herrera Descalzi en el Ministerio de Energía y Minas (MEM). El primer gabinete incluyó así, a representantes de todo el espectro político, formándose una coalición de centro-izquierda-derecha.

Los Primeros 100 Días de Humala
Los primeros meses de gobierno transcurrieron sin sobresaltos: el nuevo congreso aprobó la “Ley de Consulta Previa”, pero sin hacerla vinculante —las poblaciones originarias no tienen capacidad de veto—. Se implementó el gravamen minero prometido, pero se bajó el monto especulado: frente a los $ 1800- 2500 millones voceados en campaña, se recaudaría sólo $ 350 millones[2]. Se creó el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) en un intento por centralizar los programas sociales —“Pensión 65”, “Cuna Más”, “Juntos”, “Foncodes” y “Pronaa”— buscando así aumentar su eficiencia e impacto en las poblaciones objetivo. Se incrementó el salario mínimo de S/.600 a S/.675. En política exterior, a diferencia de lo sucedido durante las gestiones anteriores, se está apostando por fortalecer la integración regional a través de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). En líneas generales, durante los primeros cien días el fantasma del radicalismo se ha visto disipado.

Minas Conga: El Detonante
Este megaproyecto desarrollado en Cajamarca implica que dos lagunas —El Perol y Mala— serán drenadas para construir, en ambas, los tajos de oro y cobre. Según el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) aprobado por el Ministerio de Energía y Minas[3] (MEM) las lagunas Azul y Chalhuaygón se convertirían en botaderos de desechos de la empresa Yanacocha. Debemos sumarle como agravante a este nuevo conflicto medioambiental, los sistemáticos descuidos y excesos de Yanacocha durante las últimas décadas. Sólo así podremos entender porqué la gente en Cajamarca se ha aglutinado bajo el argumento “agua primero, mina después”. A pesar de la suspensión del proyecto minero —a la espera de las condiciones para su relanzamiento—,  la postura de los dirigentes regionales en Cajamarca se mantiene firme: exigen la cancelación del proyecto. De momento no se encuentran visos de solución. Ante la oposición de la población a esta explotación minera, el gobierno no ha sido capaz de mantener una reacción intersectorial coordinada, manifestándose las contradicciones latentes al interior del Ejecutivo.

Disputas al Interior del Gabinete Lerner
El 6 de Noviembre Humala declaró: “el proyecto minero Conga va”, desatando la indignación en Cajamarca. El ministro Descalzi (MEM) manifestó el 21 de noviembre que el EIA: “es correcto y tiene el visto y bueno del Ministerio del Ambiente (MINAM)”. Sin embargo, el 25 de noviembre se filtró a la prensa las objeciones al EIA realizado por el MINAM, contradiciendo frontalmente las palabras de Descalzi y otorgándole legitimidad a las protestas en Cajamarca. Descalzí replicó tildando de “tremebundas y fatalistas” las objeciones realizadas por el MINAM. El 27 de noviembre, el titular del MINAM Ricardo Giesecke —miembro de “Ciudadanos por el Cambio”— cedería respecto a su postura original, evidenciando una “llamada de atención” declararía: “Conga va, pero no como sea (…) el proyecto es viable, pero siempre mejorable”. Dos días después, el Viceministro de Gestión Ambiental José de Echave —militante de Tierra y Libertad— renunciaría como muestra de disconformidad.

El 24 de noviembre, Carlos Tapia—también de “Ciudadanos por el Cambio”, vocero oficial durante la última campaña y asesor personal de Humala desde el 2006— fue “renunciado” a su cargo como asesor en temas de seguridad en la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM). El motivo no queda del todo claro, pero se ha utilizado una inocua declaración para “Ideeleradio” como excusa. Esta separación parecería ser un síntoma que evidencia la pérdida de poder de los sectores de izquierda al interior de la coalición. Las declaraciones de Tapia al día siguiente de su separación del Ejecutivo parecerían confirmar esta hipótesis: acusó directamente a Luis Favre y a Adrián Villafuerte de “haber destruido el partido nacionalista”, “construyendo un sistema de copamiento de Ollanta Humala”. Se podría especular que Tapia decía esto motivado por la desazón producida por su separación de la PCM, sin embargo, ya había revelado algo parecido mucho antes, el 6 de noviembre durante una entrevista para “La Primera” declaró: “la derecha está actuando para hacer que el gobierno se aísle de los sectores progresistas, para que ella sea la que domine la escena pública del Ejecutivo”.

El “Copamiento de Humala”: Personajes Clave
Luis Favre: piedra angular de la exitosa campaña presidencial que llevó a Humala a la presidencia, fue un “refuerzo” enviado por el Partido de los Trabajadores (PT) de ‘Lula’ da Silva. En teoría sólo sería asesor de “Gana Perú” durante la campaña electoral. Ex-trotskista, acusado de dividir a la coalición de partidos izquierdistas peruanos denominada “Alianza Revolucionaria de Izquierda” (ARI) antes de las elecciones presidenciales de 1980. Es acusado ahora de “derechizar” a Humala. Contaría con la absoluta confianza del presidente y también de la primera dama.

Adrián Villafuerte: coronel en retiro del ejército, asesor personal de Humala desde el 2006. El vínculo entre el Presidente y Villafuerte se remontaría a 1990, cuando este libró a Humala de una investigación orientada a determinar si los “militares etnocaceristas” eran un peligro para el ejército. Cuenta con una influencia determinante en nombramientos y ascensos al interior de la milicia.

Víctor Gómez Rodríguez: Jefe dela Dirección Nacional de Inteligencia (DINI). Compañero de promoción de Humala. Se alejó del ejército para entrar a trabajar como seguridad privada para la gran minería, labor que realizó desde 1991 hasta finales del 2000. Mantiene una rivalidad con Villafuerte.

Salomón Lerner: Presidente del Consejo de Ministros. Empresario. Miembro promotor de la formación de “Ciudadanos por el Cambio” —pieza clave para mantener la capacidad de influencia de este grupo de intelectuales sobre el presidente Humala—. Desde que iniciara su biografía política durante el régimen de Velasco, no ha dejado de tener algún protagonismo en las altas esferas de toma de decisión del país, acumulando redes en un espectro que incluye desde intelectuales a empresarios. Es miembro de la influyente comunidad judía.

Cambios en la Correlación de Fuerzas
Desde el inicio el PNP no tuvo una ideológica definida, su propuesta “nacionalista” carecía de un sustento programático sólido. Fueron los “Ciudadanos por el Cambio” los encargados de llenar este vacío, consiguiendo el respeto y la admiración de Humala. Con la llegada de Favre, el grado de influencia de los “Ciudadanos por el Cambio” se redujo considerablemente. Este desplazamiento debió durar sólo hasta el 5 de junio —día del balotaje— pero no fue así. Los “Ciudadanos por el Cambio” apostaban por un gobierno reformista que confronte al poder económico —donde mantengan las ganancias, pero pierdan los privilegios políticos obtenidos durante el gobierno fujimorista—  y a los medios de comunicación —hermanados al poder económico— usando como base de legitimidad el 31.7% de votos obtenidos durante la primera vuelta. Sin embargo, la propuesta de gobierno no confrontacional de Favre —al estilo del modelo brasileño de ‘Lula’ da Silva— consiguió ganarse la simpatía de Humala.

La Continuidad sobre el Cambio
Durante estos primeros meses, la política del gobierno liderado por Humala se ha basado en mantener el modelo primario exportador, asegurando así las cifras macroeconómicas, pero aumentando la inversión en programas sociales como instrumento de “inclusión social”. Humala ha demostrado gobernar basándose en el pragmatismo, consiguiendo alejar los fantasmas del radicalismo que lo aquejaban. Sin embargo, viene generando desilusión en los sectores menos favorecidos —mayoritarios en el país— que votaron por “la gran transformación”. Se aproximan cambios en el gabinete Lerner, ante la falta de cuadros políticos y la pérdida de influencia de los “Ciudadanos por el Cambio”, los ministros entrantes  posiblemente provendrán de las filas de sectores conservadores —ante el beneplácito del poder económico y los medios de comunicación—  aumentando su protagonismo en este gobierno de coalición, donde cada sector del espectro político —izquierda, centro y derecha—  tiene agenda propia, pero necesita del apoyo de Humala para implementarla.

__________________

[1] Según la publicación de su manifiesto de enero del 2010, este grupo está integrado por: Alberto Adrianzén, Óscar Barreto, Carlos Bedoya, Marco Briones, Ranulfo Cavero, Omar Chehade, Isabel Coral, Manuel Dammert, Gregoria Félix, Ricardo Giesecke, Cecilia Israel, Félix Jiménez, Salomón Lerner, José Lizárraga, Sinesio López, Nicolás Lynch, Urbano Muñoz, Edmundo Murrugarra, Pilar Orrego, José Oscátegui, Vicente Otta, Blanca Rosales, Roger Rumrrill, Ricardo Soberón, Carlos Tapia, David Ugarte y Raúl Wiener.

[2] Cifras tomadas del artículo “Cuentazo: Mineros sólo darán mil millones” de Carlos Monge. Publicado en “Hildebandt en sus Trece” el día Viernes 16 de Septiembre de 2011.

[3] Este ministerio presenta un claro conflicto de interés: está encargado de la promoción de la actividad minera en el país, siendo al  mismo tiempo,  el sector delegado para aprobar los EIA.

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